jueves 18 de diciembre de 2008

RAPHAEL


"Philips estaba en el paseo de las Delicias. Los estudios eran redondos, como una plaza de toros. Estaban, los puedo ver ahora, bajando, a mano izquierda.
Aquella mañana iba a ser, para el artista que yo era desde el vientre de mi madre, la mañana de su segundo nacimiento.
Aquel día, yendo hacia los estudios en el coche y pensando en cuál iba a ser mi nombre artístico definitivo -nos pareció que había que decidirlo antes de llegar- salió la famosa "ph". ¿Por qué? Pues porque tenía que ser de esa manera.
Yo iba a grabar en Philips, y aquella "ph" del comienzo del nombre de aquel imperio industrial, no hacía más que llamarme desde el cartel luminoso -a esa hora del día apagado por supuesto- que coronaba el edificio del paseo de las Delicias.
Y, de repente, se hizo la luz, nunca mejor dicho. RAPHAEL. Para empezar, la "ph" alargaba, a efectos gráficos y visuales, la ortografía de mi nombre de pila.
Por otro lado, me permitía llamarme Raphael, a secas, sin apellidos ni nada. Cosa nada corriente entre los artistas españoles de aquella época. Intuitivamente, sabía que mi nombre de guerra debía estar encerrado en una sola palabra.
Es de dominio público que llevo ya muchos años cruzando fronteras, cruzando océanos y cruzando idiomas, con ese nombre, Raphael. Sugerido por el letrero de la empresa donde mi iban a hacer la primera prueba discográfica: Philips.
Hubo su parte de casualidad, como siempre ocurre en esta vida, pero también había funcionado la intuición. Acerté a aislar las dos letras iniciales del nombre de una firma comercial para construir, con ellas y con mi nombre de toda la vida, el santo y seña de mi carrera: Raphael."

(tomado de la autobiografía de Raphael: "¿Y mañana qué?")

1 comentarios:

Anónimo dijo...

"Intuitivamente, sabía que mi nombre de guerra debía estar encerrado en una sola palabra."

Genio total.

Chino.